A los amantes del pollo

¿Con qué frecuencia consume pollo? ¿Cuál es su parte favorita? ¿Cómo suele cocinarlo, cuáles ingredientes agrega? ¿Le preocupa el modo de crianza y producción de esta carne?

De forma automática al pensar en proteínas pensamos en la carne de pollo y es que verdaderamente, su principal valor nutricional consiste en un aporte de proteínas, grasas saturadas, ausencia de carbohidratos, consiguiéndose micronutrientes como selenio, fosforo, vitamina B6 y niacina.

Nos referimos al pollo como una carne “blanca” y “magra”, queriendo reflejar sus propiedades de poca grasa y saludable para nuestro organismo. ¿Es ésto cierto? La respuesta depende de cuál pieza escojamos del pollo y cuál modo e ingredientes de cocción utilizamos.

Coloquemos el ejemplo de comparar algunas piezas del pollo:

3 onzas de pechuga de pollo (sin piel) contiene aproximadamente 105 kilocalorías, de las cuales 2 gramos son grasas saturadas, 19 gramos proteínas y 0 gramos de carbohidratos.

En cambio, 3 onzas de muslo de pollo (sin piel, conocido como “muslo ancho”) contiene 150 kilocalorías, alas del pollo aproximadamente 250 kilocalorías y “muslo largo” sin piel contiene 180 kilocalorías.  El aumento de las calorías en cada pieza es a expensas de la cantidad de grasa adicional, tomando en cuenta que es en “la piel” donde se encuentra el mayor aporte de grasas saturadas (cuya relación con la elevación del colesterol LDL es directa).

Una vez conocemos cual parte del pollo es más grasa, identifique si sus métodos de cocción incluyen freír, asar, rostizar, hervir, guisar, a la parrilla o si agrega condimentos como sopitas, azúcar para dorar, salsas de tomate, verduras naturales o especias.

Dependiendo de su elección, aprovechará un alimento de forma saludable o le agregará grasas “malas” (si lo fríe, coloca mantequillas o aceites en abundancia) y niveles de sal no deseados (sopitas, salsas condimentadas).

Si le preocupa el modo de crianza, la utilización de hormonas y antibióticos, debe saber que hasta la fecha el efecto negativo de estos elementos en los seres humanos no ha sido demostrable, encontrándose alteraciones en algunos perfiles genéticos sin significancia estadística.

La frecuencia de consumo resulta importante pues aun en su versión menos grasa (pechuga de pollo sin piel cocida al vapor con especias como pimienta, romero y sal) encontraremos niveles de colesterol a considerar (~85mg) que al compararlos con un filete de res (~90mg) se considerarán similares. Esto tiene implicaciones en el control de colesterol e hígado graso para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Tome en cuenta todos los detalles en la elección de sus comidas y podrá disfrutar de los beneficios de una alimentación saludable.

– Dra. Erika Perez Lara

 

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