¡Desayúnate!

El desayuno es habitualmente conocido como la “comida más importante del día”, aunque aún no tenemos un consenso de lo que representa un desayuno apropiado, existe evidencia científica de que el habito de hacer un desayuno se relaciona con un buen desarrollo cognitivo (de las funciones cerebrales) y con el mantenimiento de un peso ideal.

Algunos estudios incluso sugieren que existe una relación entre desayunar y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, dislipidemia (trastorno en el colesterol y/o triglicéridos) y en el control de la glicemia y diabetes mellitus.

Cuando se duran varias horas sin comer (ayuno), aumentan los niveles de grelina (hormona cerebral que incita al hambre) y los niveles de insulina disminuyen, detonando el hambre y la consecuente estimulación a ingerir alimentos. Además, ayunar de forma prolongada produce un aumento en los niveles de glicemia.

Podemos encontrar estudios que sugieran que ayunar se relaciona con pérdida de peso, principalmente los que apoyan patrones como el “ayuno intermitente”, también algunas costumbres religiosas estimulan a esta tendencia.

La variedad en el tipo de desayuno de acuerdo a la cultura, al nivel socioeconómico, y a una serie de factores, impiden que se realice de forma objetiva alguna recomendación estandarizada.

Sin embargo existen algunos puntos que te harán convencerte de por que es importante desayunar.

1.- Menor sensación de fatiga o cansancio. Iniciar el día con un aporte de cereales integrales y fibra brindara el soporte que requieres para el correcto desempeño académico y laboral. Recordemos que los alimentos son fuente de energía, principalmente los hidratos de carbono.

2.- Reducir sensación de “acidez”. El reflujo gastroesofágico se hace presente ante la presencia de jugo gástrico aumentado, y este se da con frecuencia en periodos de ayuno.

3.- Reduce el riesgo cardiovascular. Según estudios científicos recientes, hombres que no desayunan aumentan un 27% el riesgo de alguna enfermedad cardiaca como la hipertensión arterial.

4.- Migrañas, secundario a periodos de disminución de la glicemia (hipoglicemia) por periodos de ayuno prolongado.

5.- Aumento de peso. Si no desayunas, la sensación de hambre hara que no consideres de forma inteligente las porciones recomendadas para tu almuerzo.

La evidencia con la que contamos actualmente para extender nuestras recomendaciones nutricionales enfatiza la necesidad del desayuno en los niños principalmente, tanto por su desarrollo físico, como mental e intelectual.

Recordemos que una taza de café no tiene un aporte en calorías significativo para sustituir una comida, y que tomar la decisión inteligente de hacer un desayuno apropiado, permitirá que las próximas decisiones del día sean más acertadas.

– Dra. Erika Perez Lara

 

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